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Héctor Tobar es un aclamado escritor galardonado con el premio Pulitzer que le suelen dar a los periodistas.
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Es nacido en Los Ángeles, hijo de padres inmigrantes, guatemaltecos, chapines y él Y él relata la historia de los 33 mineros chilenos que quedaron atrapados a 2.000 pies bajo tierra durante 69 días.
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La noticia estuvo en todos los titulares, en todos los noticieros del mundo.
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Tuvieron que vivir en la oscuridad con casi nada de comida.
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Empezaron a perder peso, obvio, y desde luego no sabían si alguna vez volverían a ver la luz del día.
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Un periódico de Santiago estimó las probabilidades de vida, de supervivencia, de apenas un 2%. O sea, el planeta los daba por muertos.
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Y varios de los mineros, cara a cara con la inminente muerte, hicieron un balance de sus vidas y se dieron cuenta que tenían muchos arrepentimientos.
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Alguien le preguntó a José Enríquez, que era conocido por ser cristiano, era nieto de pastor y estaba ahí con ellos, si podía hacer una oración por ellos. Yo siempre digo que nadie muere ateo bajo fuego, ¿no? Cuando las cosas se ponen peleagudas, todos se persignan, buscan a Dios y se aferran a la fe. Entonces le piden a este Enríquez, nieto de pastor, si puede orar.
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Y al arrodillarse, algunos de estos hombres se unieron con él y José comenzó a hablar con Dios. Él dice, «Señor, no somos los mejores hombres, pero ten piedad de nosotros». Parecía ser una oración, desde luego, un poco ofensiva, porque dijo, «No somos los mejores hombres», pero nadie objetó, porque sabían que era verdad.
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Así que Enríquez se volvió más específico. Dice, «Señor, te pedimos aquí por Segovia, que reconoce que bebe demasiado».
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por Víctor Zamora, que se enfada demasiado rápido y tiene mecha corta y explota, Cortés, que ha sido un mal padre, según él, para su niña pequeña y ha estado ausente, y de nuevo nadie objetó.
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De hecho, fue el comienzo de algo inesperado, que es intimidad real, ¿no?, a partir de la autenticidad.
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Y de alguna manera, en lo más profundo y oscuro, enterrados bajo la tierra con la muerte mirándolos de frente, los hombres descubrieron un nuevo sentido de compañerismo que no tenían y empezaron a reunirse todos los días con su única comida, una cucharada de atún, una galleta, un poco de agua y luego José Enríquez daba un breve sermón, se arrodillaban y oraban, hacían servicio cada seis, cada ocho horas porque no sabían cuándo iban a morir.
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tenían sus cultos o sus reuniones de oración.
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Alguien empezó a decirse, Dios perdóname por levantarle la voz a mi esposa, a mi hijo.
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Otro dijo, Dios perdóname por abusar mi cuerpo con drogas.
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La intimidad es eso, cada uno empezó a confesar porque la intimidad es eso, una experiencia compartida.
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Cuando uno busca sufrir, por definición, significa experimentar algo que no queremos experimentar. como dolor, como pérdida, como desesperación. Y aún así este grupo de mineros endurecidos descubrió que este sufrimiento compartido los hizo formar un vínculo que nunca habían tenido entre ellos.
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No hubiese ocurrido nunca ese vínculo sin ese sufrimiento, sin ese trauma de estar bajo tierra.
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Mientras tanto un grupo de personas en la superficie habían comenzado a perforar la tierra para tratar de salvarlos.
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El líder del equipo de perforación dijo que tenían que orar o rezar independientemente del credo de cada quien por el agujero que estaban a punto de hacer porque podía haber un posible desmoronamiento.
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y dijo, pongamos nuestra confianza en el flaco de arriba, dijo el chileno. De hecho, fue titular en varios periódicos, pongamos nuestra confianza en el flaco de arriba, refiriéndose obviamente al Señor.
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Y ocho robustos operadores de perforación chilenos se tomaron de las manos y pidieron ayuda a Jesús antes de perforar. También salió en todos los portales.
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La parte más feliz de la historia también es la más triste, porque el taladro hizo un agujero estrecho en la roca, los mineros comenzaron a recibir comida, suministros, iPads, y entonces de pronto allí en la oscuridad se dieron cuenta de que serían rescatados pronto, que era inminente, y también descubrieron que ahora eran famosos mundialmente, que el planeta estaba pendiente de ellos y que podían hacerse ricos, con un documental vendiendo los derechos para libros y entonces las confesiones se detuvieron.
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Los servicios de oración pararon, las oraciones dejaron de hacerse, ya nadie más oró, nadie más confesó, nadie más necesitó arrodillarse.
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Lo que había logrado en poquito tiempo el sufrimiento compartido desapareció.
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Irónicamente, cuando sus vidas estaban en su peor momento es cuando vivían su mejor momento espiritual.
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E irónicamente, cuando les dijeron que los iban a rescatar, el momento espiritual desapareció. Yo creo que justo nosotros cuando estamos en el fondo más oscuro de la vida, cuando estamos en la noche más oscura del alma, es que nos damos cuenta que somos totalmente vulnerables con Dios.
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No hay quejas cuando uno está en los pasillos de hospitales, No dudamos cuando estamos transitando el panteón, un cementerio, porque decimos, bueno, lo único que me queda es Dios, se nos va el orgullo, nos olvidamos del ego y somos vulnerables. Yo digo siempre, las personas vulnerables atraen. El líder que puede ser vulnerable o mostrarse como tal, subyuga, seduce.
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porque nos atraen las personas que abrazan su propia vulnerabilidad. No hay nada mejor, no hay nada que empatice más que alguien que diga, wow, es como yo, es vulnerable. De hecho, un equipo se convierte en una familia cuando un líder está dispuesto a decir, lo siento, me equivoqué, necesito ayuda, estoy triste, no puedo hacerlo solo, o como les dije hace un ratito antes de salir al aire, oren por mis cuerdas vocales que están agotadas o inflamadas hace semanas, e insisto, para los que no estaban conectados, no es por goles, tiene que ver con haber hablado durante muchos años y tal vez no cuidarla a los cambios climáticos, pero es maravilloso cuando alguien dice, oren por mí.
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Sorprendía cuando el Papa argentino solía decir, oren por mí, porque en la historia ningún Papa había pedido oración, cuando se suponía que es el representante de Dios en la tierra. Y entonces sorprendía cuando él decía, les pido oración, decía, wow, un Papa pidiendo oración. Pero la vulnerabilidad produce eso, empatía, es humano, necesita tanto de Dios como yo.
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Y como dijeron los mineros chilenos, admitimos que éramos impotentes.
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no nos quedaba otra, había que admitir que estábamos vulnerables. ¿Y qué significa admitir algo?
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Bueno, admito que soy culpable, admito que es mi culpa, fui yo quien derramó la leche, quien cantó desafinado, quien dejó la tapa levantada, quien se comió la última porción de pizza, quien invitó a la suegra, yo fui el que lo hice.
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Entonces, admitir la impotencia significa a priori superar nuestro ego. Cuando alguien dice, ok, fui yo, uno tiene que superar el ego, la vergüenza.
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Hay una historia en Marcos 3 que siempre me llamó la atención y no es de las más predicadas.
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Dice que Jesús entró en la sinagoga, eso relata Marcos, también Lucas, pero Marcos da detalles y dice que Jesús entró a la sinagoga y había un hombre que tenía seca una mano, se supone que estullida, anómala, y la gente lo acechaban a Jesús para ver si en el día de reposo, si en sábado iba a sanar a alguien a fin de acusarlo.
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Entonces dijo Jesús al hombre que tenía la mano seca, que estaba ahí en la sinagoga, dijo «Levántate, ponte en el medio».
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Y le dijo después a todos, ¿qué piensan? ¿Es lícito sanar en día de reposo?
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¿Esto está bien o está mal? ¿Salvar la vida o quitarla? mientras todos se callaban porque sabían que era una pregunta retórica de Jesús.
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Entonces, mirándolos alrededor, Jesús entristecido por la dureza de sus corazones, le dijo al hombre que tenía parado en el medio, extiende la mano. Y el hombre la extendió y la mano fue restaurada sana.
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En primer lugar, se nos dice si el hombre nació así o si tenía alguna lesión, algún accidente.
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Hay un comentario antiguo que dice que era el albañil o constructor y por lo tanto no podía ejercer su oficio.
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En la versión de Lucas se nos dice que era su mano derecha la que estaba seca. No lo dice Marcos, pero Lucas dice que era su mano derecha. Si el hombre era diestro, quizá era la más importante para trabajar.
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Tal vez era un mendigo, quizá ninguna mujer quería casarse con él.
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Asistía a la sinagoga, estaba ahí, así que de hecho era una persona de fe.
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La mayoría de las personas que recibían sanidad en el Nuevo Testamento acudían a Jesús y pedían algo. Los diez leprosos, el hombre con el hijo epiléptico, el ciego Bartimeo que grita entre la multitud, el hombre de la mano seca, sin embargo, no pidió.
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La Biblia no dice que él haya pedido Señor sáname.
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No sabemos por qué. Quizás estaba siendo educado, quizás se había dado por vencido, La discapacidad en el mundo antiguo conocido, como en el nuestro, implicaba un estigma.
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Quizá el hombre escondía la mano en su túnica esperando que nunca nadie se diera cuenta de su defecto.
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Sin embargo, Jesús sí lo notó y dijo, «Levántate y ponte delante de todos».
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No le dijo solo «Levántate», sino «Levántate, ponte de pie delante de todos».
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Levántate delante de todos.
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O sea, quiero que expongas tu vergüenza, que reveles tu debilidad, que reveles tu vulnerabilidad para que la gente sepa lo que va a pasar.
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Considero que el hombre se queda sentado por un momento con su mano sin vida, retorcida dentro de la manga hasta que se levantó. Todo el mundo obviamente le miraba la mano.
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Peor aún, ahí estaban las personas que él más deseaba que no estuvieran. Los religiosos, con manos derechas fuertes, que usaban para saludarse, para trabajar, para señalar a los pecadores, a avergonzarlos, señalar a los rabinos que sanaban en sábado. Así que este era el último lugar en el cual este hombre quería mostrar su mano seca.
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Y Jesús lo sabía.
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Él sabía cómo...
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cómo la religión podía secar el corazón de las personas.
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Sabía cómo podías convertirlas en exclusivistas, superiores, segregacionistas, seguidoras de reglas sin amor.
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Así que dice la palabra que Jesús se quedó mirando enojado y entristecido. Entonces Jesús habló por segunda vez y ahora las cosas se empeoraron porque dijo, extiende la mano.
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Jesús llama la atención de todos hacia la discapacidad del hombre justamente sobre la parte de la cual estaba avergonzado.
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Yo no tengo la mano seca, pero cuando tenía 14, 15 años en la carpintería de papá metí la mano en una máquina cepilladora y entonces dos de mis dedos literalmente fueron cortados.
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Afortunadamente había alguien empleado de la fábrica, lo que voy a contar es espantoso, pero ocurrió...
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que tuvo el buen tino de tomar los dos dedos que estaban desparramados entre la serrín, ponerlos en un tupper con hielo y correr a la clínica. Detrás mío, que ya me llevaban directo a coserme la mano, entonces pudieron reingentarme estos dos dedos y yo tuve que aprender con una pelotita a hacer ejercicios porque yo soy diestro y dibujo y no quería perder ese don.
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pero mis dedos no están del todo perfectos. Entonces, durante muchos años yo siempre en conferencias de prensa o ante la gente trataba siempre de ocultar esta mano y me acostumbré a tomar el micrófono con la mano izquierda para que no se me vea. Nadie me está mirando mis dedos, ¿a quién le importa un cuerno mis dedos?
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Pero son esas cosas que todos tenemos, ¿no? Me están mirando la panza, me están mirando el lunar, me están mirando el cabello. Y yo siempre pensé que la gente se detenía en mis manos, en mis dedos. Así que si me trataba de ocultarla, de meterla en el bolsillo por muchos años, porque obviamente las cicatrices perduran. Así que puedo imaginarme lo que el hombre siente con una mano completamente tuyida. Y cuando el Señor le dice, extiende la mano, un niño podría obedecer esa orden. Él no.
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Lo había intentado un millón de veces, así que debió ser uno de los peores momentos de su vida. Y Jesús le pide al hombre que hiciera precisamente lo que no podía hacer, extiende la mano.
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Y algo similar nos sucede a nosotros en algún momento de la vida.
14:37
Lo que Dios nos pide que hagamos, lo que sabemos que tenemos que hacer, a veces es precisamente lo que no podemos hacer, lo que no nos sale.
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lo que no estamos capacitados, porque es lindo decir, Dios me llamó a hacer tal cosa, que es justo lo que a mí me gusta, pero cuando Dios nos pide algo que no nos gusta, que va en contra de lo que queríamos, que no estaban nuestros planes, que puede afectar nuestra vida, nuestra reputación, nuestro testimonio, nuestros planes a futuro, entonces Dios suele pedirnos que hagamos lo que hizo este hombre.
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Primero, que revelemos nuestras debilidades, que confesemos nuestra ineptitud, extiende la mano y muéstrala que está tuyida.
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Y es ahí cuando empezamos a sanar, cuando uno lo muestra.
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Esa sanidad no viene de los talentos, de la capacitación, de la inspiración, viene de la impotencia, esto es lo que yo soy.
15:36
Viene cuando sentimos que no nos queda nada que perder y que tampoco tenemos nada que esconder, ya está. Si Jesús nos dice, muestra la parte tuyida de tu vida, ¿qué vamos a esconder?
15:48
Viene a través de la confesión desgarradora de la fealdad, del temor, de la vergüenza.
15:55
Viene cuando ya uno no esconde la vulnerabilidad, dice, este soy. Necesito ayuda. Cuando uno necesita ayuda no puede esconder la vulnerabilidad. Cuando yo me corté los dedos, yo no sé si lloré, tenía 14, 15 años, no sé si lloré, si grité, si estaba desesperado, si mi cara era de pánico porque había perdido la mano, pero ¿qué me importa?
16:16
Me quedaba otra cosa que ser vulnerable, pedir ayuda.
16:19
No se me ocurrió que tenía que conservar el ego, la imagen, porque cuando uno está, ya sea bajo tierra como los mineros a punto de morir, o tienes un accidente, o tienes una anomalía, lo único que queda es la vulnerabilidad.
16:33
Y es paradójico que las confesiones, el hablar que pensamos que nos va a matar, en su lugar es lo que nos va a traer a la vida.
16:43
Es cuando la vergüenza pierde su poder. No hay nada más maravilloso que cuando la vergüenza pierde el poder, cuando uno ya no tiene vergüenza.
16:52
Porque las personas estigmatizadas, finalmente uno es amado como es, no lo tiene que ocultar.
16:59
El término estigma se originó en los griegos antiguos, más o menos en...
17:05
En los tiempos de Jesús, en un principio un estigma era una marca que se tatuaba en el cuerpo de una persona en desgracia, un criminal, un esclavo, un paria, y el término llegó a referirse a cualquier característica que hacía que la persona marcada fuera desahuciada relacionada con una discapacidad física o mental.
17:26
Entonces durante los días de Jesús los líderes religiosos creían que segregar, que excluir a una persona estigmatizada era una señal de santidad.
17:37
No nos juntamos con los que tienen estigmas, los leprosos entre ellos. En cambio Jesús se asoció con personas estigmatizadas.
17:46
Es más, a la larga Jesús personificó cada uno de esos estigmas.
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No solo eso, sino que llevó sobre sí el estigma de la crucifixión en las palmas de sus manos atravesadas por los clavos. Es más, su cuerpo resucitado continúa mostrando esas marcas y él invitó a Tomás a que las viera y fuera el testigo dactilar de que tenía esas marcas. O sea, su estigma se convirtió en su gloria.
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el apóstol Pablo, a quien también arrestaron y golpearon y marcaron como criminal, más tarde diría, yo llevo en el cuerpo las cicatrices. Y hay una versión que dice, yo llevo el estigma de Jesús.
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Y así comenzó esa extraña comunidad de deshonrados, decepcionados, impotentes, la fraternidad del estigma, la logia de los marcados.
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donde el peor estigma que el mundo antiguo pueda infligir se convirtió en una medalla de honor. Y en esta hermandad, en esta logia, en esta fraternidad, en este grupo, como digo siempre, de gente destartalada, nuestras debilidades se vuelven más útiles que nuestras fortalezas. Por eso tenemos que identificar cuál es nuestro estigma y no hay nada más maravilloso que nos digan, ustedes son un grupo de hispanos destartalados. Sí, señor, es una confraternidad, es una logia, es un equipo, así somos y así Dios nos ama.
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¿No es maravilloso, sí o no?
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Así Dios nos ama.
19:22
Si fuera un pastor moderno diría, dígale que está a tu lado, Dios te bendiga de estar talán, pero no te lo voy a pedir.
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Hay estigmas devastadores, como la muerte de un hijo, el fallecimiento de un cónyuge, una discapacidad, divorcio, violación, abuso, un cáncer terminal, infertilidad, un suicidio, alguien que amamos que nos traiciona.
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Otros estigmas parecen más insignificantes, más triviales, pero caramba, que duelen.
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Porque reprimidos o negados se apiñan en nuestras almas como rocas pesadas que nos oprimen.
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No sé, nuestra piel comienza a arrugarse, a envejecer. Bueno, la de ustedes, la mía no tanto.
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Nos mudamos y nuestras amistades desaparecen.
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Nuestros hijos se hacen menos dependientes de nosotros y mientras crecen parece que ya no nos necesitan.
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Y después hay algunos otros estigmas más ocultos que son más difíciles de clasificar.
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Un bebé nace muerto, un embarazo fallido, un aborto. Y la cuestión no es calcular si una cicatriz es gradual o es súbita, si se transita en lo público o en lo privado, porque la pérdida y el dolor es la norma de la vida, no es la excepción.
20:50
Vive lo suficiente y te dolerá.
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Ama de verdad y eso traerá dolor.
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Sirve a Dios y vendrá el sufrimiento. No es algo que se predica ni produzca muchos amenes, pero es parte de la vida. Y yo sé que nuestras historias, cada uno tiene una historia diferente de vida y nuestros temperamentos son distintos, desde luego, y cada uno responde al dolor de una manera distinta. Hay de los que son más resilientes, hay de los que estallan rápido, hay de los que le va todo por dentro y por efecto residual un día todo sale, pero lo que no podemos hacer todos es ignorar el dolor.
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Y durante años en nuestras congregaciones siempre minimizamos las pérdidas, porque lo veíamos como falta de fe o falta de victoria. Entonces, de a poquito nos llevó a una absoluta sensación de superficialidad, una profunda falta de compasión, de empatía por el otro.
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Si hay una mujer separada o un divorciado o una que abortó o alguien que es homosexual, preferentemente si se va de la iglesia es un problema menos.
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porque nuestra cultura cristiana minimiza las pérdidas, minimiza las tragedias y no quiere por lo general ensuciarse con el problema del otro.
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Como que nuestra capacidad para los estigmas está casi perdida. Vemos a alguien raro hasta si se viste diferente y ya tomamos distancia por las dudas. Y cuando nuestra vida experimenta una pérdida nos enojamos con Dios.
22:33
Y a veces lo vemos como una invasión alienígena, como que alguien vino del espacio exterior, como, pero si yo estaba haciendo las cosas bien.
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Y Jesús definió el proceso del crecimiento espiritual con estas palabras. Dijo, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo. Pero si muere, lleva mucho fruto. En Juan 12, 24.
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Si se queda solito, es un grano de trigo.
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No produce nada.
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pero si se muere es cuando produce fruto. O sea, Jesús caracteriza la vida cristiana como una muerte.
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Nos olvidamos de esto cuando creemos que el Evangelio es un multinivel, es Angua y Werba Life, pero Jesús caracterizó la vida cristiana como la muerte.
23:22
Y la Iglesia, en Cristo en general, estamos en una posición única para acompañar a la gente en las coyunturas críticas de su vida.
23:34
Muertes, nada mejor que la Iglesia para acompañar, para llorar, no para aconsejar, para abrazar y entender.
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Enfermedades serias, divorcios, nada mejor que la Iglesia para decir, wow, viniste a divorciarte en el lugar ideal, la Iglesia. no me van a criticar, no, te vamos a apoyar.
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Y a lo mejor te sacaste de encima una suegra, capaz y de dos por uno, ¿no?
24:01
Traslados geográficos, este es el mejor lugar para los que han dejado su tierra, su país, para los que se sienten solos, este es el mejor lugar. Entonces, estos son momentos para ayudar a las personas a salir de nuestra tendencia cultural de adormecer el dolor o de no hablar.
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Y tristemente a muchas personas que han sufrido abuso en su pasado, a veces no les permitimos transitar su dolor. No, no, no, no, no, confíase Victoria, no mencione más el pasado, renuncie, no mire para atrás que eso del diablo y tiene que transitar su duelo, caramba.
24:37
Pero tenemos miedo a prestarle atención al dolor.
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A mí me ofende terriblemente cuando mis padres partieron a la eternidad que me dijeran, bueno, bueno, ya están, están con el Señor, están mejor que nosotros, no llores. Bueno, ¿cómo voy a llorar?
24:51
Ya sé que están con el Señor. No obstante, no dejo de echarla de menos a mi madre.
24:56
No dejo de echar de menos las pláticas con mi padre, que aunque era limitado en muchas cosas, no dejaba de ser quien me trajo a la vida.
25:05
Entonces, cuando la gente no te permite transitar el duelo porque cree que eso es falta de victoria, eso ofende.
25:13
Y aparte nos olvidamos de que a menudo Dios usa el dolor para hacernos crecer.
25:19
Es la única manera que aprendemos. Hagamos memoria con nuestros niños. No toques ahí que quema. ¿Qué va a hacer? Va a tocar.
25:27
Cuando quema, entiende que no tiene que tocar más.
25:31
Nada enseña más que el dolor. No hay un mejor docente. ¿Lo elegimos? No.
25:37
Yo quisiera aprender todo por las buenas, pero debo confesar que a esta altura de la vida el 80% de las cosas que aprendí fue con dolor, con golpes, que soy hijo del rigor.
25:49
Las cosas que debí haber aprendido de manera orgánica las aprendí a veces con golpes. Yo te cuento algo. Salmos es el libro más popular de la Biblia.
26:00
Incluye salmos de canciones, cantatas, serenatas de adoración, de acción de gracias, de sabiduría, salmos de arrepentimiento, salmos que expresan dudas.
26:14
La mayoría de los salmos están muy lejos de ser alegres.
26:18
Más de la mitad de los 150 salmos se clasifican como lamentos, momentos de aflicción.
26:27
Y David escribió, como digo siempre, poesía descarnada y la mayoría de ellos de acuerdo con la tradición.
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Los lamentos prestan la atención a la realidad, a la vida real, que a veces puede ser dura, puede ser difícil, a veces brutal.
26:43
Y la Biblia usa dos palabras principales, para que las personas respondamos al sufrimiento o al dolor. Es gemir o quejarse.
26:56
Gemir o quejarse.
26:59
Voy a empezar con la primera en Éxodo 2.23. Dice, los israelitas gemían bajo la esclavitud y clamaban y su clamor llegó hasta Dios. Dios oyó sus gemidos y se preocupó por ellos. O sea, gemir está santificado en la literatura sagrada, aunque no hablamos mucho de eso.
27:20
David llega a gemir tanto que hasta padece fatiga de gemidos.
27:26
En el Salmo 6.6, él dice, mi alma está en profunda angustia, ¿cuánto tiempo voy a esperar, Señor? Estoy agotado de tanto gemir. Ya no tengo más palabra.
27:39
De hecho, gemir es algo que se ordena, En Ezequiel 21.6 dice, así que gime, hijo de hombre, gime delante de la gente con un corazón roto y con un dolor amargo, dice Dios. Gime, gime delante de la gente y gime delante de mí.
27:57
Ahora bien, quejarse ocurre tan quejido como gemir, pero no provoca la misma respuesta de Dios.
28:07
La gente se quejaba contra Moisés diciendo, ¿qué vamos a beber acá en el desierto? Y más tarde añade Moisés que se quejaron en sus tiendas, en sus casas y dijeron, el Señor nos odia, por eso nos sacó de Egipto para destruirnos y matarnos.
28:23
Y mientras que gemir es una orden de Dios, quejarse está prohibido por Dios.
28:29
Filipenses 2.14 Pablo dice, hagan todo sin quejarse.
28:34
ni discutir.
28:36
Te regalo el versículo para tus hijos. Hagan todo sin quejarse.
28:42
Dios aprueba los gemidos y prohíbe las quejas.
28:47
¿Cuál es la diferencia?
28:50
En pocas palabras es esta, gemir es quejarse con Dios, es estar vulnerable y quejarse con Dios. Está bien, no hay que ser estoico con Dios. No hay que decir, Padre Celestial, es aquí tu siervo sufriendo por la causa. Bendito sea el Cordero que nos redimió de la concupiscencia de la carne. Y Dios va a decir, ¡ay, qué poeta tengo acá, un Pablo Coelho! No va a pasar.
29:15
Gemir está bien porque en una cadena de mando los gemidos se elevan, suben.
29:22
Gimo porque no me quedo otra, estoy vulnerable.
29:26
Cuando baja el gemido, ya no es gemido, es queja.
29:30
Esa espalda de Dios.
29:32
Nosotros siempre le decimos a nuestro liderazgo, las quejas en todo caso suben, nunca bajan.
29:38
Cuando suben es porque el que está arriba puede resolver el motivo de tu queja, tiene poder para hacerlo. Te quejas con tu superior, te quejas con tu líder, te quejas con tu CEO, te quejas con tu patrón, tu gerente. Si te quejas con el empleado que está abajo se llama chisme.
29:56
Espíritu de Doña Florinda, eso es para abajo.
30:01
Las quejas suben, nunca bajan.
30:03
El gemido sube, las quejas bajan. Entonces, en la Biblia, el lugar donde la gente gime, siempre es de rodillas, vulnerables, porque han sido llevados ahí por el dolor, por el sufrimiento, por la adversidad.
30:18
Y el lugar donde la gente se queja, siempre es en sus tiendas, donde creen que están a solas, que se están desahogando en familia...
30:28
que son libres de exagerar, de culpar, de hacerse las víctimas, de justificar la desobediencia.
30:34
Entonces, esta diferencia entre quejarse y gemir tiene un efecto, desde luego, en la intimidad con Dios.
30:42
Porque gemir es el sufrimiento que construye intimidad con Dios.
30:49
No me queda otra, como los mineros chilenos, que gemir, orar, decir, este soy yo con todas mis debilidades, ¿qué me voy a andar haciendo el héroe si Dios sabe que estoy en la lona o que estoy pasando mi peor momento, la noche más oscura?
31:09
Quejarse destruye la intimidad con Dios.
31:15
Porque al quejarme hago saber mis irritaciones a quienes me rodean. no estoy feliz, no me va bien en la vida, esto debería cambiar, no entiendo por qué hicieron esto, no lo puedo explicar. Al gemir, le hablo directamente a Dios sobre aquello que me preocupa y no me guardo nada. Gemir está bien, quejarse está mal. En las relaciones humanas, si hay un problema entre nosotros, gemir significaría que me comprometo a hablar contigo sobre nosotros y no hablar de ti a una tercera persona.
31:49
Si hablo de tu problema o de nuestro problema con otro, es chisme, es murmuración. Si tengo un problema, lo hablamos juntos. Yo ayer leía una famosa doctora que describía, una experta que describía cómo las mujeres y los hombres hablan de sus problemas de una manera diferente y que si no entendemos estas diferencias y no se respetan estas diferencias, podemos perder la intimidad entre los géneros.
32:19
Entre mujeres, decía esta experta, no me culpen a mí, lo dijo la experta, se suelen conectar entre ellas a través de conversaciones para compartir problemas.
32:30
Y pueden compartir problemas en la peluquería, en el spa, en el gimnasio, en la calle. No hay nada mejor para una mujer que encontrarse con otra mujer y compartir problemas.
32:43
Si una mujer le cuenta su problema a otra mujer, la otra mujer también le contará su propio problema o uno similar. Estoy teniendo problemas con mi marido. ¿Quieres que te hable del mío? Dice la otra.
32:59
Porque la conversación entre mujeres, dice la experta, yo no sé, nunca fui mujer, nunca es para resolver el problema. Las mujeres no quieren resolver el problema con una amiga, quieren compartirlo.
33:13
compartir la carga. De hecho, si el problema se resolviera, tendrían que encontrar un problema nuevo del cual hablar.
33:22
Porque lo importante de la conversación fémina es eso, la conversación, compartir, solidarizarse.
33:31
Ay, estuve cuatro horas con mi amiga, hablamos de todo. ¿Qué resolvieron? Nada.
33:39
En la cultura masculina, No nos contamos los problemas entre hombres porque sería admitir incompetencia y vulnerabilidad.
33:51
En todo caso, si un hombre plantea un problema, el otro hombre va a tratar de ofrecer una solución o en su defecto lo que hacemos todos, ignorar lo que nos acaba de contar.
34:03
Me estoy divorciando.
34:07
Y bueno, a veces hay que hacer lo que hay que hacer.
34:11
Se terminó el consejo. Cuando a mí un amigo me habla, quizá me cuente qué le pareció el mundial, qué va a ser un asado el domingo y quizá lo último me cuente cómo es que se adaptó a su pierna ortopédica.
34:32
Y ahí es cuando yo tengo que fingir que me di cuenta que le amputaron la pierna y tiene una pierna ortopédica.
34:38
Porque no nos damos cuenta Entonces, no te enojes con tu esposo cuando le dices, ¿y no le preguntaste cómo está la mujer que está enferma? No, porque si se hubiese muerto me hubiese dicho.
34:56
Regresando al tema, te cuento qué dice Dios acerca de los gemidos. Uno de los pasajes más notables está en Romanos 8.22, dice, porque sabemos que toda la creación gime y está con dolores de parto hasta ahora, y no solo ella, sino que nosotros también gemimos, y eso que tenemos las primicias del espíritu, pero gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.
35:27
Parecen palabras como un trabalenguas, pero tienen mucho sentido. La propia creación gime, gime desde el calentamiento global, desde los terremotos inesperados, los huracanes, los tsunamis, los cambios climáticos, gime, la creación está gimiendo con dolores de parto. Si uno dijera, ¿y cómo está el planeta gimiendo?
35:52
Gemir va más allá de las palabras y añade, y de igual manera el Espíritu Santo nos ayuda en la debilidad para que pidamos como conviene, porque a veces no sabemos pedir cuando oramos, No lo sabemos, no sabemos pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. ¿Cómo hace esto el Espíritu Santo? No haciéndonos la vida más fácil.
36:22
no haciendo nuestro corazón más duro, no haciendo que nuestro sufrimiento necesariamente sea más corto, sino mediante la intercesión directa. El espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos, en otras palabras, demasiado profundos para ser expresados con palabras.
36:41
El gemir es cuando uno no puede hablar y es tanto el dolor que solo es un gemido que sale de lo profundo del alma.
36:51
Y la Biblia dice que Dios le pone su voz a través del Espíritu a nuestra angustia, a nuestra vergüenza, a nuestro sufrimiento. Que cuando uno no sabe qué orar, y a veces ora tonterías, el Espíritu Santo dice yo voy a gemir como corresponde.
37:08
Y Dios nos presta su voz para que ese gemido suba a la presencia del Señor. pero sube un gemido, no una oración articulada que tenga inflexiones de voz, sube un gemido. Si nosotros no gemimos, el Espíritu gime por nosotros y gime y clama por nosotros. ¿Tiene sentido?
37:31
O sea, quiero que entendamos que el Dios de la Biblia es el Dios que gime.
37:37
Y es impresionante que en las narrativas bíblicas Nunca Dios se encuentra con un hombre, con una mujer en su competencia personal, en su mejor momento, como nosotros. Y es que Dios me llamó a predicar porque sabe que tengo el fuego. No, no, no, es que Dios me llamó de misionero porque tengo la carga hace muchos años para ir a Cabo Verde. No, se me fueron las ganas de ir a Cabo Verde, por eso Dios me está mandando, ¿no?
38:05
Entonces, cuando Dios se encuentra con alguien, nunca en la Biblia es, oh, Señor, justo ahora que la vida me va bien. Sí, sí, sí, porque la voy llevando.
38:15
Quiero que vayas y conquistes mi pueblo, Moisés, que liberes mi pueblo. Sí, sí, sí, justo ahora, mirá. Justo me estaba por jubilar, me decía, o me compro una cabañita, o qué hago con la vieja. Qué lindo ir a desafiar al faraón. Justo me viene bien porque estaba aburrido.
38:31
No, nunca nadie estaba en su mejor momento, nunca.
38:36
Siempre en los momentos de vulnerabilidad en que el Moisés se sentía un asesino.
38:42
Pedro es quien dice, apártate de mí, Señor, soy un hombre pecador.
38:46
Isaías dice, ay de mí, que soy un hombre de labios impuros, cuando Dios lo está llamando. No dice, bueno, era hora, es que yo sentía la carga por predicar. No, soy un tipo de labios impuros. ¿Cómo me vas a elegir a mí? Tiene que ser un error de papeleo.
39:03
El publicano que estaba orando, el que estaba cerca de Dios, diciendo, sé propicio de mí, pecador. Y el fariseo era el que se jactaba, que guardaba la doctrina, el que estaba lejos de Dios.
39:18
Ahora, la Biblia no oculta los defectos.
39:22
no oculta el dolor de sus héroes. Por eso a veces digo, la hacemos tan aséptica y la limpiamos y le ponemos una voz de ultratumba a los salmos. Esto es poesía descarnada, prosa, en carne viva.
39:36
Moisés era un asesino, la esposa de Oseas era una prostituta.
39:41
Pedro reprendió a Dios y lo negó, Noé se emborrachó.
39:45
Jonás era racista, Jacobo era mentiroso, Juan Marcos abandonó a Pablo, Elías se sentía deprimido, era ciclotímico, Jeremías deprimido, depresivo, suicida, Tomás dudaba, Moisés tenía un temperamento del demonio, Timoteo tenía úlceras, el secreto es que no ocultaban su dolor, no ocultaban quienes eran, acá no hay ocultamiento, acá hay ocultamiento, no acá, nosotros ocultamos.
40:14
Otro de los grandes hombres de Dios, Pablo, escribió, Pablo, sobre los ruegos que le hizo a Dios y Dios no lo respondió respecto a su aguijón en la carne. Decía, tengo un estigma en la carne.
40:28
Le agradece a Dios sus debilidades y después nos recuerda que el poder de Cristo se va a perfeccionar justamente en ese estigma. ¿Cuántos cristianos haríamos eso hoy? ¿Cuántos diríamos gracias a Dios por mi debilidad porque es lo que me acerca a Dios?
40:44
No, no las contamos, las maquillamos tal vez.
40:50
Entonces, desde una perspectiva humana, Pablo era muy talentoso, tenía un acervo cultural, una educación superior, era el más inteligente Pablo del salón.
41:01
Sin embargo, no siempre la gente quiere sentarse junto al más inteligente del salón, porque ese suele ser orgulloso, petulante, Y Pablo escribe, para evitar que me volviera presumido, hay una versión que dice, para evitar que me volviera un argentino, por estas sublimes revelaciones, me fue clavada una espina, un mensajero de Satanás.
41:29
No dice cuál es la espina, pero él la experimentaba con una debilidad.
41:34
A Pablo no le gusta ser débil. ¿A quién le gusta?
41:37
Le pide a Dios tres veces que le quite el estigma.
41:41
Al principio Pablo lo rechaza, como todos, no quiere tener nada que ver con eso, se disocia de la debilidad.
41:48
Serían tentaciones sexuales, problemas físicos, no sé.
41:53
Pero lo ve como un estorbo, una vergüenza y una señal de debilidad, no quiere saber nada, se disocia.
41:59
Sin embargo, su incompetencia, su debilidad lo acerca a Dios de una manera que la competencia y la fortaleza nunca pudo acercarlo.
42:08
El poder de Dios se hace perfecto en su debilidad humana.
42:11
Entonces lo vamos a ver a Pablo subiendo la escalera de la aceptación. Primero se resiste, luego aprende a tolerarlo, dice, bueno, lo tolero, y en algún momento le pide a Dios que le quite la espina. Ya, ya, ya aprendí, ya. Al final lo acoge, dice, está bien, la acoge, dice, ok.
42:32
Dice, gustosamente, presumiré de mis debilidades. Presumiré.
42:38
No dijo, voy a dejar que se vean, si las descubren. No, las voy a presumir.
42:43
Porque me regocijo en mis debilidades. Porque me doy cuenta que cuanto más débil soy, más cerca estoy de Dios, más fuerte estoy.
42:53
No se predica mucho esto. Decimos, no, no, no, no, reprendan las debilidades. Hay debilidades, estigmas, estigmas. Justamente la mano tullida es la que nos mantiene humildes.
43:05
Mi Asperger es lo que me mantiene medianamente humilde. Necesitaría dos, tres síndromes más.
43:14
Solemos pensar que nuestro objetivo en la vida es tener más autoridad y que se note la seguridad. Nos dicen eso, ¿no? Hay 10 pasos para verse seguro, 11 pasos para conquistar a la mujer de tus sueños y que te vea como el Tony Stark de la vida. Hay pasos para que seas una mujer segura y empoderada. El tema es no mostrar vulnerabilidad porque nos atrae mucho más la seguridad, la autoridad. Además, pensamos que la vulnerabilidad socava a la autoridad, que ya no vamos a respetar a alguien que se muestra vulnerable, porque la autoridad es maravillosa, la tienen los maestros en el aula, los cirujanos en el quirófano, los jueces en la sala de audiencias, los que están en el counter de migraciones, tienen autoridad, por un ratito tienen autoridad, te pueden denegar la entrada o no.
44:08
Yo he estado entrando en países que no voy a mencionar porque después tengo que volver, donde hay un muchachito uniformado, con una placa y un arma, cuando digo muchachito no lo estoy desestimando por la edad, pero me doy cuenta que es un poquito limitado, pero tiene autoridad. ¿Qué bien hace este país?
44:37
Y uno tiene que armarse de paciencia, una mala respuesta te deja afuera. Tiene la autoridad para ponerte una estampilla acá...
44:46
Y vuelves a Los Ángeles.
44:50
No, vengo a una conferencia. ¿A qué?
44:54
A hablar. Tengo la visa para eso y tengo el permiso de trabajo. ¿Qué hotel se va a quedar?
44:59
Camilo, ¿en qué hotel nos vamos a quedar? Es que usted tiene que saber en qué hotel, no ande preguntando.
45:04
No, es que el hotel lo reserva a él. Es que usted no sabe el hotel. O usted no sabe el hotel. El muchacho tuvo un mal día.
45:10
Debe seguro convivir con la suegra y la esposa en casa.
45:16
Y ahora tiene una placa y una pistola y puede decirle a este argentino petulante que tiene que regresar o pasarlo un cuartito.
45:26
Eso es la autoridad.
45:28
Cuando tenemos autoridad o poder, todo lo que necesitamos hacer es mandar, pedir, incluso insinuar y se va a hacer.
45:36
Entras a tu oficina y los libros están ordenados, las reuniones pautadas. ¿Por qué? Tienes autoridad.
45:43
Entras a las habitaciones de tus hijos, las camas están hechas, la ropa ordenada. ¿Por qué? Tienes autoridad.
45:50
Llegas a casa, hay pantuflas junto al sillón, el partido encendido en la tele, una botana, una copa de vino, esperándote. ¿Por qué?
45:58
Entraste a la casa equivocada. ¿Por qué?
46:12
Esa es la casa del vecino, siempre dijiste que te iba a confundir. Pero no estamos hechos solo para tener autoridad.
46:20
En realidad Dios creó a los seres humanos para que tengamos autoridad, dominio, pero con una gran vulnerabilidad.
46:28
Dios creó a la humanidad a su imagen. Dijo que debíamos gobernar sobre los peces del mar, las aves del cielo y sobre todas las criaturas que se mueven por el suelo. Pero también creó a los seres humanos para que seamos completamente dependientes de él.
46:42
susceptibles a la tentación, desnudos.
46:46
Fuimos hechos para ser vulnerables.
46:49
De todas las criaturas del mundo, solo los seres humanos tenemos que vestirnos para no vernos desnudos.
46:56
A excepción de algún marido presente que parece un peluche, ¿no?
47:03
Hay hombres que le salen pelos por todos lados y dicen, señor. Pero por ahí no es un hombre, por ahí es un oso.
47:12
Todas las demás criaturas del reino animal al llegar a la adultez son cubiertos de manera natural con pelo, con escamas, con plumas, con caparazones.
47:22
Lo irónico es que a menudo es difícil para la gente de las iglesias admitir esta desnudez. La estigma, la espina, siempre suena mejor que seamos un museo de santos.
47:36
en lugar de un lugar para gente rota, hace poco dije, yo no soy pastor, pero no lo dije ahora, lo dije toda la vida, pero porque no me considero pastor, porque no doy la talla, porque digo siempre, llegué a la catedral de cristal por un error de papeleo, siempre lo mantuve, y fue como que yo estaba renegando de Cristo, y me avergonzaba del Evangelio, porque la idea es mostrar autoridad, así soy, si tengo un doctorado, soy un reverendo, soy apóstol, voy a ser subido arcángel en cualquier momento, y bueno, Cuando dicen, no, yo soy un hombre roto, lo consideran una traición.
48:13
Los antiguos hebreos también admitían sus lamentos.
48:17
Tras la caída de Jerusalén, Jeremías escribe todo un libro llamado Lamentaciones, que no es lo mismo que quejas, Lamentaciones, gemidos.
48:30
Imagina a Jesús, varón de dolores, según Isaías 53.3, varón de dolores, En las siguientes situaciones, llega a la tumba de Lázaro y en vez de ponerse a llorar, dice, bueno, dejen de llorar, andando todo el mundo, vamos, Marta, María, empodérense, chicas, vamos, empodérense.
48:51
Yo me ocupo de Lázaro, no, lloró.
48:54
O Jesús en la cruz, que en lugar de clamar, Dios mío, ¿por qué me ha desamparado? Le hubiese dicho a la multitud, bueno, gritos de júbilo, no es para tanto, voy a resucitar.
49:04
Entonces es indispensable afligirse, reconocer el dolor para una espiritualidad real.
49:14
Por eso siempre digo que no hay catástrofe, no hay problema más grande en la vida espiritual que está sumergido en una falta de realidad.
49:25
No hay peor cosa que vivir en una nube de flatulencia religiosa.
49:30
Cada vez conozco más gente que vive así y me sorprende Porque la religión ha dado licencia a un montón de gente que vive en un mundo de fantasía, ficticio.
49:41
Tengo amigos que ya no sé ni qué hablar porque los llamo. ¿Cómo estás? En Victoria, confesando. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
49:51
Una vida inflada con anabólicos. No condice con la realidad. Digo, no, pero ¿cómo te va de verdad? Eh, acá estamos pasando hambre. Bueno, por fin.
50:01
O sea, una cosa no es una dicotomía de la otra, no es excluyente, no es que reniego de que todo lo puedo en Cristo que me fortalece, no.
50:09
Pero de hecho la verdadera vida espiritualidad no es una huida de la realidad, es un compromiso absoluto con ella, esa es la realidad.
50:18
Ser espiritual es estar comprometido con la vida real.
50:22
Por eso cuando alguien te quiere insultar, un religioso dice, ¿cómo se nota que vives en el mundo? Bueno, cuando pueda me voy a Venus contigo. Mientras tanto estamos acá...
50:34
Entonces, ¿qué pretendemos siempre? Que nos consideren espiritualmente maduros. Eso dicen los pastores. Tengo un líder que es muy maduro espiritual. ¿Qué es maduro? Que finge.
50:46
Que no se queja, que no gime, ni se queja para abajo, ni gime para arriba, nada.
50:52
Entonces, ¿por qué? Tenemos una imagen que aparentar, fingimos, aparentamos.
50:58
Los investigadores dicen que los bebés aprenden a fingir el llanto, a los seis meses de edad.
51:05
O sea que ese bebé de seis meses te está manipulando.
51:10
A los seis meses los bebés aprenden a fingir el llanto porque saben que es una alarma que trae la mamá para llamar la atención. Antes que, pensemos esto, antes que aprendiéramos a hablar, ya aprendimos a mentir, a simular, a fingir. Yo no miento, desde los seis meses que miente...
51:32
Desde que dices quiero que a Argentina le vaya bien, desde ahí mientes.
51:37
Mientes.
51:42
Porque maquillamos todo lo que pasa por dentro, ¿no?
51:45
Y alguien mencionó que no es coincidencia que Dios haya puesto nuestros conductos lagrimales en los ojos.
51:54
lacrimales en los ojos.
51:56
Podrían estar, no sé, en algún lugar menos visible, que lloremos por las axilas, entre los dedos de los pies. ¡Ay, no paro de llorar!
52:10
O en otro sitio, huelen la imaginación, ¿no?
52:16
Pero Dios lo puso en los ojos y quiere que nuestras lágrimas estén al frente, justo donde no las queremos, justo donde todos pueden verlas.
52:28
¿Por qué no son ocultas? Porque uno, sería maravilloso que nunca sepan cuando lloramos, que la tristeza no se vea en los ojos, pero no somos vulnerables por accidente, sino por diseño.
52:42
Nos diseñó así el Señor. Entonces, ¿cuál es tu estigma? ¿Un divorcio, un fracaso? ¿Una discapacidad? ¿El tipo de cuerpo no te gusta lo que ves?
52:54
Tu educación, tu enojo o una serie de relaciones fallidas que te vende afuera y piensa que eres promiscuo o promiscua, pero lejos de eso solo quieres afecto y no lo consigues.
53:07
Tal vez una adicción, un historial en la cárcel, un historial de abuso, sea dándolo o recibiéndolo.
53:14
Cobardía, ataque de pánico, enfermedad emocional, tal vez tu soledad.
53:20
un hijo que te rompió un corazón, un jefe difícil de complacer, una enfermedad de la cual no puedes librarte, un hábito que no puedes dejar, una pérdida que no puedes redimir ni procesar, un sueño que no puedes revivir, una ansiedad que no superas, un odio que no disipas.
53:36
¿Qué pasa si eso no desaparece? ¿Qué pasa si Dios quiere usarlo?
53:44
Como a Pablo y su estigma.
53:49
¿Qué tal si nuestras cicatrices más profundas son justo lo que Dios necesita para que su gracia fluya a otros a través nuestro? Porque eso nos hace humildes. ¿Qué tal si en lugar de tratar de arreglarnos a nosotros mismos, nos presentamos así, rotos, imperfectos, como somos para ser usados como Él quiere?
54:20
¿Qué tal si el dolor que le pedimos a Dios que sane, de hecho es un regalo del siglo y ellos dicen, usa tu tiempo de oración en otra cosa porque de ese estigma no voy a hablar más, te va a acompañar hasta que estés conmigo en la eternidad, va a quedar aquí, pero te va a acompañar hasta que bajes al sepulcro porque es la única manera que te tengo dependiente de mí.
54:43
Yo he contado eso un montón de veces, no digo, no estoy generalizando, por Dios.
54:48
pero conocí familias enteras, devotas, sirviendo al Señor, indocumentados.
54:54
Oramos, oraron, y un día llegaron los papeles, se hicieron ciudadanos, no pisaron más la iglesia, a pasear, a andar por el mundo. ¿Qué hace un padre si sabe que para que crezcan espiritualmente es mejor que estén sin papeles? Y sí, porque a Dios no le importa cuándo llegamos, sino cómo llegamos hasta ahí. Es el Dios de los procesos.
55:17
Hay gente que no puede manejar dinero, no todos manejan una red repleta de peces. ¿Cuántos hijos de Dios él perdió porque empezaron a prosperar?
55:28
Y después la prioridad siempre fue la prosperidad, el crédito, el dinero, la casa, el auto. Entonces, ¿qué tal si los estigmas que le imploramos a Dios que quite, las cargas que le suplicamos que mueva, son justo lo que nos capacita para servirle?
55:46
Yo me pasé gran parte de mi vida renegando, odiando mis estigmas. Porque tengo algunos que son públicos y otros que no lo son tanto, pero yo siempre decía, y no podría haber sido más capacitado, no podría haber yo terminado mis estudios.
56:03
Me avergüenza no haber terminado mis estudios.
56:06
No podría yo haber nacido en otro lugar. ¿Y qué tal si yo manejara idiomas y pudiera hablar un inglés fluido en lugar del quimosabi que manejo idiomas?
56:16
Hotel, noche, hoy, quedar, aquí.
56:24
Y empiezo a hacer una lista de todas mis discapacidades y me doy cuenta que tengo más en el debe que en el haber.
56:35
De verdad, estoy de falsa humildad.
56:37
Me faltan cosas. No doy la talla en muchas cosas.
56:41
Y cuando voy ante el Señor le digo, hay manera de resolverme, hacerme de nuevo como Nicodemo ahí.
56:48
El Señor me dice, no, no, no, no, no, porque justamente todo lo que te falta es lo que hace que dependas de mí, que me busques, que no confieses en tu propio tino, que creas en mí.
57:02
Entonces, el primer paso no es arreglar el estigma, ni resolverlo, ni gestionarlo, ni minimizarlo, ni cantar victorias sobre él, ni confesar, ni decretar.
57:12
Es nombrarlo, reconocerlo, exponerlo. Sí, este soy.
57:17
Pero no como una suerte de alegoría o de oda a la grosería. Este soy yo y el que me aguanta, me aguanta. No, no, no, no. Es ponernos ante Dios.
57:30
Y cuando nos exponemos ante Dios, nos unimos a una nueva comunidad, la fraternidad del estigma.
57:37
Gente necesitada, imperfecta.
57:40
Y en esta hermandad, cuanto peor sea su historia, más afectuosa será la bienvenida.
57:47
No es un lema que esté escrito en las oficinas, en los sitios web, en los boletines. Es prácticamente un lema para grupos de perdedores, adictos, convictos y otros amigos de Jesús.
58:00
La buena noticia es que admitir nuestro estigma es lo único que podemos hacer a veces.
58:05
Admitir, somos impotentes. Primero tomamos nota de todo lo que somos impotentes. Bueno, a ver, soy impotente para manejar el tiempo, el tránsito, los vuelos de los aviones, la economía, el hipo, la muerte, la tos, el fútbol. Luego pasamos a una lista un poco más personal.
58:27
Durante gran parte de mi juventud yo fui muy petulante porque creí que podía hacer casi todo lo que tenía que hacer, a pesar de mis limitaciones. Yo digo, a ver, ¿puedo vivir de mi profesión? Sí. ¿Puedo vivir de mis talentos? Sí, me contratan a veces en televisión, en radio, me han contratado cadenas importantes. Yo digo, ¿puedo vivir de eso? ¿Puedo triunfar? ¿Puedo fundar? ¿Puedo hacer crecer una organización? ¿Puedo formar una familia? Pero me di cuenta que en realidad no puedo nada.
58:56
porque no puedo sanar a mis seres queridos, no puedo restaurar mi corazón de mis propios traumas, no puedo controlar lo que la gente piense de mí, no puedo hacer que desaparezcan mis temores, no puedo arreglar mi vergüenza, no puedo reparar mis errores, no puedo evitar despertarme a veces a las 3 de la mañana mirando al techo.
59:16
No entiendo lo que me pasa, pero lo que no quiero, eso que aburrezco hago. El apóstol Pablo escribió estas palabras hace 2.000 años.
59:25
Sin embargo, reconocer nuestra incapacidad para controlar nuestra vida, decir yo no la puedo controlar, no requiere fe, requiere sinceridad.
59:35
Ahí es cuando uno está más cerca de Dios. Señor, no es que nos regodeamos en el pecado. No, Señor, este soy.
59:42
El otro día alguien me envió un tutorial, un video que suele hacer un sacerdote católico.
59:48
Siempre lo hace y lo implementó antes de casar una pareja en su capilla.
59:54
Cuando los novios están en el altar, él les exige un ritual de humildad, donde cada uno tiene que traer su lista de imperfecciones.
60:02
No pueden ser imperfecciones solapadas, tienen que ser imperfecciones sin perfecciones.
60:07
Y admiten cosas como, delante del curio, delante de la gente. Bueno, te quería decir que me cuesta expresar mis sentimientos con facilidad, me pongo celoso con pequeños incidentes, a veces soy mezquino y odioso, y tengo miedo a perderte, ronco como rinoceronte. Ella dice, sufro de flatulencias nocturnas.
60:30
Y tras la lectura, la pareja se mira profundamente a los ojos y dice, convengamos hoy y hagamos un pacto que ninguno de los dos está cuerdo y sano por completo.
60:41
Le preguntaron al sacerdote, ¿y qué tal si alguna vez van cuerdo? Dice, nadie está cuerdo, nadie. Solo tienen que reconocer que no lo están.
60:49
Entonces prometen ese día tratarse a partir de ahí el uno al otro como personas dañadas.
60:55
Y ambos al unísono dicen, ambos hemos hecho boberías y volveremos a hacerla. Es muy difícil convivir conmigo. Nos enojamos uno con el otro, nos culpamos de nuestros propios errores, tenemos extrañas obsesiones y pocas veces llegaremos a un acuerdo, pero nos amamos. Y luego de ese ritual de humildad, el cura finalmente los caza.
61:19
Yo sé que están pensando cuánta sorpresa me habría evitado con un cura así.
61:27
No podemos controlar nuestra vida mental, la lengua menos, no podemos controlar las emociones, nuestros impulsos, no podemos controlar nuestro egoísmo, no podemos controlarnos a nosotros mismos en un montón de ocasiones. Después nos damos cuenta que no podemos controlar nuestra familia, nuestros amigos, no podemos controlar al perro a veces.
61:50
Y mientras más seguimos a Dios, más nos damos cuenta de lo incontrolable que se ha vuelto nuestra vida.
61:58
Por eso es, tenemos que dar la bienvenida a la celebración de la incompetencia personal, es decir, por eso estamos en la iglesia.
62:06
Tengo un amigo, se dice ateo, es socio aparte, me dice siempre, lo bueno de tenerte a vos como amigo es que siempre quise un amigo cristiano, porque supongo que son gente más buena. Le digo, no, somos los peores.
62:21
Por eso estamos adentro.
62:25
Lo que pasa es que estamos en tratamiento.
62:28
Pero esto es un hospital. Le digo, a lo mejor estás afuera porque estás sano. Me dice, no lo creo. Bueno, entonces debería venir con nosotros.
62:36
Pero es maravilloso decir como Pablo, este es mi estigma. Pero no para regodearse, nos duele, para que Dios nos ayude a cambiar.
62:45
Algunos ya estamos grandes ya para mentir, para vender una imagen.
62:50
Yo me acostumbré a que si no conozco una respuesta, respondo, no tengo idea, no sé.
62:55
Lo mejor que le puedo ofrecer al mundo en mis últimos años es quién soy, mi regalo de quién soy es lo más valioso. Y lo que los demás esperan de mí no tiene que ver conmigo.
63:06
Yo no estoy a cargo de los resultados, de las opiniones ajenas, ni de las expectativas que otros se hacen de mi personal. Es feo cuando te dicen, yo imaginé que eras distinto. ¡Qué decepción! Esperaba otra cosa. Tu abuela, your grandmother, es tu problema.
63:21
No te vas a venir a enterrar conmigo cuando yo me vaya a la tumba. Entonces descubrí que no soy el tipo que lo sabe todo, que está seguro, que nunca se equivoca y que estoy aquí porque soy mejor que el resto. ¡No!
63:34
Y cuando cometemos la torpeza de fingir, todos perdemos, porque no podemos seguir el ritmo a esa mentira.
63:41
Entonces, digo la verdad porque la verdad nos hará libres, dice el Señor, y si hablamos de errores, de equivocaciones, siempre pongámonos de ejemplo, porque uno pierde el miedo a decepcionar.
63:53
Amo tanto y amé tanto a Juan Carlos Ortiz, nuestro pastor fundador, porque no había nada que podía contarle que él se quedara callado y me ofreciera un consejo o me juzgara.
64:05
él tenía el mismo estilo que tienen las mujeres para compartir problemas.
64:11
Juan Carlos, tengo un problema de celos y envidia. Y querido, si te cuento los mismos, yo estoy peor todavía, yo soy más celoso.
64:23
A veces siento que no me aman, yo también hago lo mismo, pero acordate que Jesús murió para que lo amen a él, no para que te amen a vos, che.
64:33
Es que los pastores me dejan fuera de su círculo. A mí también. ¿Sabés qué hice? Hice un círculo más grande y los metí adentro.
64:44
Maravilloso.
64:48
Qué lindo.
64:50
Y yo podía hablar de mis pecados sin pudor y él también.
64:54
Y ese efecto dominó, provoca una reacción en cadena de liberación. Porque en un mundo lleno de falsedad, fingimiento y superficialidad, qué lindo es encontrar gente que te decepciona y te dice, sí, sí, yo soy un tipo, una mujer decepcionante. No lo hago adrede, pero este soy.
65:14
Me contaron la historia de un hombre cuyo sueño de tener un césped hermoso se vio frustrado por una invasión de orugas, de gusanos.
65:28
Entonces cuando aparecía, lo rociaba con insecticidas potentes.
65:34
Y cuando aparecían nuevas orugas, le dijeron que tenía que ir a los jardines vecinos porque capaz que venían de ahí. Así que fue puerta por puerta pidiendo fumigar las orugas, pero volvían a aparecer. Y tras consultar con libros y con expertos, decidió escribirle al Departamento de Agricultura de Estados Unidos, quienes de seguro sabrían qué hacer con las orugas.
65:59
Después de tres meses de espera llega el correo, lo abre con entusiasmo y lee lo siguiente.
66:08
Distinguido señor, hemos analizado su problema y consultado a numerosos expertos.
66:16
Después de varias deliberaciones, hemos concluido que podemos darle un buen consejo.
66:22
Le aconsejamos que aprenda a querer a esas orugas porque vienen con el jardín.
66:30
Así que es el consejo que te voy a dar hoy domingo para tu vida.
66:34
Lo mismo, gloria a Dios por la oruga.
66:39
No pienses en alguien, piensa en algo.
66:42
Gloria a Dios por las orugas porque vienen con el jardín de la vida.
66:47
Gloria a Dios por las debilidades, por los estigmas.
66:51
Dar un aplauso al Señor de señores, al Rey de Reyes. ¡Vamos, vamos, vamos! Si ese aplauso es para Dios, que se escuche, que se escuche fuerte.
67:03
El Rey está en casa hoy. ¡Bendito eres! ¡Se va! ¡Se exaltamos, Rey!
67:14
Y aquí y en casa...
67:17
Hagamos la oración más honesta y más sincera que podamos hacer.
67:24
Sé que quizás la más honesta fue cuando recibimos a Cristo en el corazón y de hecho te invito a hacerla si nunca lo hiciste.
67:31
Pero después hay otras oraciones que superan en esa honestidad.
67:37
Y tiene que ver con este soy.
67:40
No es una flojera, no es un desdén, no es una oración de desidia.
67:45
No es esa oración, bueno, yo ya no voy a cambiar. No, no, no, no, no, no, no, todo lo contrario. Nos da el valor para cambiar el Espíritu Santo cuando uno confiesa, esta es mi debilidad, este soy.
67:58
Yo aprendí que el Señor me ama cuando soy fuerte a cuando soy débil.
68:04
Vengo de una religión donde uno tenía que aparentar ante Dios para que te amara.
68:10
Y después me di cuenta que en las reglas del verdadero amor, Cuanto más uno desnudo esté y más auténtico es y aún así te siguen amando, como dije el domingo pasado, eso es amor.
68:22
Cuando no hay juzgamiento, cuando no te dicen si cambias, cuando no te dicen tienes que arreglar esto, cambiar lo otro, modérate, cuando te dicen te amo tal como eres. Luego uno cambia por amor, desde luego, pero esa aceptación, eso es impresionante.
68:40
Y yo quiero que hoy todos juntos oremos aquí en casa, Para aceptar quienes somos. No le pidamos a Dios que nos acepte porque casi la oración ofende a Dios.
68:52
Él nos amó de tal manera antes que hubiésemos pecado. Ya sabíamos lo que íbamos a hacer, ya sabía lo que íbamos a hacer y nos amó.
69:01
¿Cómo te ama, príncipe? ¿Cómo te ama el Señor, princesa? En sus manos te tiene esculpido. Oramos al Señor. Padre, gracias por esta mañana, por esta tarde o noche, donde están viendo ahora, según los usos horarios, los que pueden levantar su mano como señal, levántela conmigo y diga, Señor, he aquí, soy un hombre o una mujer inmunda de labios.
69:22
Señor, apártate de mí, como dijo Pedro, que soy un hombre o una mujer picadora.
69:27
Pero sé que no te vas a apartar y sé que vas a tocar estos labios con brazas del altar. Sé que hay propósito, sé que hay un plan, sé que tú tienes cosas grandes para nosotros. Señor, multiplica, bendícenos, llénanos, danos una doble, triple, cuádruple porción del Espíritu. La mayor bendición que tengas para un ser humano, todos, todos, todos, todos orando. Levante las manos conmigo y diga, Señor, yo recibo esta palabra. Señor, yo he transmitido lo que creo, me has dicho que diga. He hablado torpemente al intelecto, pero sé que tu espíritu ha tocado el corazón.
70:02
Donde yo no puedo llegar, yo te ruego Dios, una doble porción de tu espíritu en el alma, en el cuerpo, en el espíritu. Que niños, jóvenes, ancianos y adultos reciban ahora una doble porción del espíritu. Señor, es tu gloria. Señor, es tu presencia. Más, más, más. Que sobreabunde. Del norte, del sur, del este y del oeste se suelta un viento de otra parte, confirmando, afirmando esta palabra.
70:33
Gracias por los estigmas, gracias por las espinas, porque tu poder se perfecciona en nuestra debilidad.
70:42
Gracias, Señor, porque te ha placido usarnos, te ha placido bendecirnos, porque has mirado por encima del lodo de nuestro pecado y has dicho, tengo planes de bienestar, de bien para ti, no de mal. Gracias por esta mañana. Señor, esta palabra quede en los corazones, imparte en el alma, en la gente, en niños, en jóvenes, ancianos y adultos, para que declaro tu bendición. En el cuerpo, en el alma y en el espíritu.
71:14
Amén y amén. Gloria a Jesús.
71:19
Dale el mayor aplauso de la historia al Señor de señores.
71:24
Que Dios te bendiga. Que Dios te guarde. Y haga resplandecer su rostro sobre ti. Hasta el domingo que viene. 9, 12, 30.
71:37
Bautismo. Chao.
71:44
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